El primer año de vida – René Spitz

CONSECUENCIAS DEL ESTABLECIMIENTO DEL SEGUNDO ORGANIZADOR

  • El gesto social se implementa como elemento de la comunicación social.- en esta etapa del desarrollo, el niño responde con sonrisas indiscriminadas ante la presencia de otra persona. En este momento su aparato sensorial no ha logrado su plena maduración por lo cual aún es incapaz de discriminar formas y contornos con nitidez que le permitan diferenciar entre diferentes rostros humanos. Sin embargo, es capaz de discriminar entre diferentes estímulos por su luminosidad y volumen, siendo su respuesta a tales estímulos la sonrisa.
  • Aumento de la socialización.- Con la aparición de la sonrisa el niño inicia el complejo y profundo proceso de socialización, si bien, en este momento aún hablamos de una socialización rudimentaria, es cierto que nos encontramos en el umbral de lo que resulta la más crucial y difícil de todas las experiencias de la existencia del ser humano: la socialización. Si una persona no fuera capaz de socializar, tampoco sería capaz de integrar la información de su entorno, por consiguiente sus posibilidades de supervivencia serían prácticamente nulas. El ser humano es ante todo un ser social, y por tanto, es un ser especial e ineludiblemente sujeto a las normas de convivencia, las costumbres, el lenguaje y el manejo de los símbolos para poder integrarse a la sociedad. La socialización es sumamente compleja, y requiere de fases y niveles de relación. En cada etapa del desarrollo el niño irá aprendiendo cómo convivir con su entorno social, pero como consecuencia del establecimiento del segundo organizador ahora las relaciones interpersonales se vuelven más complejas y profundas para el niño.
  • Se inicia el ordenamiento social mediante prohibiciones y comandas (órdenes).- El niño debe aprender ciertas limitaciones en cuanto a lo que desea o lo que debe realizar, estas primeras nociones de limites serán de vital importancia para el largo de toda su vida, porque las prohibiciones, en el orden de lo social, estarán sustentadas por normas de convivencia con la finalidad de alcanzar una coexistencia armoniosa entre las personas, además de regular la vida cotidiana y evitar conflictos. Un niño feliz es un niño que necesita sentirse seguro y protegido, y para ello necesita límites y reglas.
  • Se adquiere la orientación del espacio.- se refiere a ciertas habilidades y conocimientos que el niño adquiere en esta fase de su desarrollo para poder determinar la posición de su propio cuerpo en relación con el espacio físico, lo cual resulta esencial para la exploración y el descubrimiento del mundo que lo rodea. En esta etapa, el niño adquiere la comprensión del espacio que rebasa los límites de su cuna, (aún antes del desarrollo de su locomoción), por ejemplo, antes del establecimiento del segundo organizador, el niño solamente era capaz de tomar objetos que se encontraban dentro de su cuna, si alguien le mostraba el mismo objeto desde fuera de la cuna el niño no intentaba tomarlo por encontrarse fuera de sus límites y de su espacio físico: la cuna.
  • Se logra la comprensión de las relaciones entre las cosas. Con la adquisición de la orientación en el espacio, el niño puede llegar a comprender ciertas relaciones que guardan entre sí las cosas que componen su mundo, de forma similar a como ha sido planteado desde las teorías del aprendizaje bajo su tradicional esquema de causa y efecto. El niño logra comprender ciertos patrones de relaciones causales. Esta nueva habilidad sienta la base para que el Yo del niño llegue a constituir su existencia solo en relación con otros objetos, que pueden ser tanto externos como internos. De acuerdo con la teoría de las relaciones objetales, se considera que los objetos internos son versiones internalizadas de objetos externos que se forman primariamente mediante interacciones tempranas con los progenitores.
  • Se desarrolla la preferencia por un juguete particular (el objeto transicional de Winnicott) y se establece una jerarquía entre los juguetes más interesantes y los menos atractivos para el niño. Los juguetes preferidos del niño son acompañados con un movimiento de acercamiento, los demás con un movimiento de alejamiento. Esta nueva habilidad coincide cronológicamente con el destete con el cual la madre impone una distancia física (un alejamiento) al niño generándole una frustración intolerable de acuerdo con Winnicott. Los movimientos de acercamiento y alejamiento de los juguetes le permiten ensayar con otros objetos mediante distanciamientos que le resultan por el momento más tolerables.
  • Se incrementa la percepción gustativa lo que da pie a una discriminación mayor entre diversos alimentos. El bebé ya experimenta con las texturas y los sabores metiéndose objetos en la boca. El número de papilas gustativas van paralelamente aumentando lo que le da la capacidad para reconocer las diferencias entre distintos sabores.
  • Se desarrollan actitudes afectivas más variadas y con mayor especificidad ante situaciones diversas. El desarrollo de la afectividad es necesario para alcanzar una madurez emocional adecuada; si bien, este proceso inició anteriormente cuando de recién nacido utilizaba su llanto como mecanismo de comunicación a la espera de que sus necesidades fueran cubiertas, ahora muestra un mayor acervo de expresiones afectivas como disgusto, entusiasmo, enojo, envidia, felicidad, odio, celos, alegría, amor, sorpresa, tristeza, etc.
  • Se adquieren las aptitudes para participar en los juegos sociales. El juego le facilita al niño aprender a conocer su cuerpo en relación con un otro. Habilidades tanto físicas, como sensoriales, motoras, afectivas, de creatividad e imaginación, se encuentran implicadas en los juegos y le permitirán al niño la adquisición de hábitos de cooperación social. Los juegos también sientan las bases para el desarrollo de competencias sociales y emocionales porque a través del juego los niños aprenden a forjar vínculos con los demás y a compartir y resolver conflictos. Otro aspecto muy importante de los juegos es que contribuyen para consolidar la capacidad de autoafirmación en el niño.
  1. El niño ya distingue perfectamente a su madre de un extraño, el síntoma derivado se conoce como la angustia del octavo mes, la cual es una forma de ansiedad que sufre el niño ante la separación de su madre. Esta angustia del octavo mes coincide cuando empiezan a gatear, a descubrir otras personas y a observar el mundo que los rodea desde su incipiente autonomía.
  • Se hace visible el inicio de ciertos mecanismos de defensa como la identificación que se hace patente en ciertos actos de imitación, aún rudimentaria, como la de los gestos del rostro humano. Los niños tienen la gran capacidad de imitar muchas de las cosas que observan. En esta etapa, el niño comienza a imitar a los adultos que están a su alrededor, por ejemplo, si su madre le saca la lengua, él ya puede imitar este gesto con notable éxito realizando la misma conducta que ha observado.
  • Entre el octavo y décimo mes la conducta de imitación se incrementa y aparece también la imitación de ciertas conductas más complejas que meros gestos faciales. Esta nueva habilidad constituye un poderoso recurso de aprendizaje que le permitirá al niño continuar con su desarrollo y maduración. Su madre resulta un modelo de referencia principal porque es con quien más tiempo pasa y en quién más confía porque es quien le protege y cuida. Por este motivo se fijan en ella con especial atención y con mucha más intensidad.

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